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Inteligencia territorial

Catastro multipropósito: qué significa realmente para su municipio

No es un censo de predios: es la base sobre la que un municipio decide dónde invertir, cuánto recauda y cómo ordena su suelo. Qué cambia cuando la información catastral se actualiza y por dónde empezar.

16 de septiembre de 20267 min de lecturaOHC Territorios

En este artículo

La información catastral es el plano sobre el que se dibuja toda decisión territorial.

Cuando un alcalde escucha "catastro multipropósito" suele pensar en dos cosas: un trámite técnico largo y un posible aumento del impuesto predial. Ambas ideas explican por qué el tema se aplaza. Y ambas se quedan cortas frente a lo que realmente está en juego.

El catastro multipropósito es, en esencia, saber con precisión qué hay en el territorio: cuántos predios existen, dónde están sus linderos, quién los ocupa, para qué se usan y cuánto valen. Esa información no sirve solo para cobrar. Sirve para decidir.

Dónde está Colombia hoy

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el país ya superó los 75 millones de hectáreas con valores del suelo actualizados — cerca del 67 % del territorio nacional — y la actualización con enfoque multipropósito ha llegado a unos 326 municipios y más de 44 millones de hectáreas.

El avance es real, pero desigual: de los más de 1.100 municipios del país, la mayoría todavía opera con información catastral desactualizada. Para un municipio que no ha entrado al proceso, la pregunta ya no es si le va a tocar, sino si va a llegar preparado o improvisando.

Lo que cambia cuando el catastro se actualiza

La actualización catastral no produce un documento: produce capacidad de gobierno. Estos son los efectos concretos que se ven en la administración municipal.

  • Finanzas territoriales más sólidas. El recaudo predial deja de depender de avalúos de hace décadas y se vuelve proporcional a la realidad del suelo.
  • Planeación con evidencia. El POT se formula sobre linderos y usos reales, no sobre cartografía heredada.
  • Inversión pública mejor dirigida. Se sabe dónde están los predios, las vías, las redes y las brechas de servicios.
  • Seguridad jurídica para los habitantes. El catastro identifica ocupaciones y posesiones que luego pueden formalizarse.
  • Capacidad de gestionar recursos. Muchas convocatorias nacionales y de cooperación exigen información territorial actualizada como requisito de entrada.

El error más común: tratarlo como un proyecto de cartografía

Muchos procesos catastrales se contratan como un levantamiento técnico aislado. Se entregan capas, planos y bases de datos, y ahí termina. Dos años después, la información vuelve a estar desactualizada y nadie en la alcaldía la usa para decidir.

Un catastro que funciona necesita tres cosas que no vienen en el levantamiento: un modelo de conservación para que los datos se mantengan vivos, integración con el ordenamiento y la hacienda pública, y tableros que le permitan a la administración leer su territorio sin depender de un consultor externo cada vez.

Por dónde empezar

Antes de contratar un levantamiento, conviene responder cuatro preguntas: qué información catastral existe hoy y en qué estado está; cómo se relaciona con el POT vigente; qué capacidad institucional y tecnológica tiene la administración para sostenerla; y qué decisiones concretas debería habilitar esa información en los próximos dos años.

Ese diagnóstico previo — que en OHC llamamos Radiografía Municipal 360° — evita el escenario más costoso: invertir en datos que nadie articula con la planeación ni con el presupuesto.

“La actualización catastral permite avanzar en el ordenamiento del territorio, mejorar la gestión fiscal de municipios y departamentos y orientar mejor la inversión pública, especialmente en zonas rurales.”

Síntesis del debate sobre catastro multipropósito, Comisión Quinta del Senado